Chetumal, Quintana Roo. - La falta de reinserción y la sobrepoblación son críticas frecuentes en el Cereso de Chetumal, donde el 67% de los internos está en prisión preventiva. Desde la llegada del nuevo director, las restricciones de alimentos han aumentado, obligando a los internos a comprar productos a precios elevados.
Familiares reportan que el miedo a represalias por quejas incluye amenazas de traslado y confinamiento solitario. Las limitadas actividades productivas requieren pagos adicionales, lo que afecta aún más la capacidad de los internos para reintegrarse. La situación de las mujeres internas es igualmente precaria, con programas que ofrecen escasas mejoras.