Burgos, Castilla y León. - La cuarta de feria comenzó con la presentación de un ejemplar de Loreto Charro, que despertó expectativas, pero se desvanecieron rápidamente. Morenito de Aranda, torero local, ofreció una entrega notable; sin embargo, el astado mostró una falta de casta que llevó la faena a un monólogo sin éxito.
Morenito, tras comenzar su actuación con entrega, enfrentó una lidia desalentadora. A pesar de su esfuerzo, el toro se mostró inerte, limitando las posibilidades de un triunfo resonante. En la suerte suprema, obtuvo un pinchazo y una estocada bien colocada, pero solo se escucharon algunas ovaciones por su templanza y dedicación.
Andrés Roca Rey, segundo en la corrida, también tuvo un inicio prometedor con un toro que parecía ofrecer oportunidades. Sin embargo, pronto se convirtió en un desafío, ya que el animal demostró ser soso y desganado, lo que resultó en una presentación insípida. Atendiendo al clamor del público, el torero no pudo elevar su actuación a la versión explosiva que lo caracteriza.
El tercer toro, un ejemplar de 455 kilos, no cumplió con las expectativas y resaltó la escasez de bravura en el festival. Tomás Rufo, consciente de las dificultades, buscó una contienda digna, pero se encontró ante un enemigo carente de emociones. A pesar de su valentía al arrimarse entre los pitones, la falta de respuestas del astado llevó a una lidia decepcionante.
El festival se vio marcado por la desilusión general sobre los toros presentados. A medida que avanzaba la tarde, la falta de emoción y la lucha de los toreros por encontrar oportunidades parecieron reflejar un espectáculo en declive. A pesar de esto, tanto Morenito como Roca Rey mostraron valentía y determinación ante las adversidades en el ruedo.