Ciudad de México. - En el grupo “Amigos por la Montaña”, Rocío y Gloria han forjado una sincera amistad que trasciende el senderismo. Este vínculo creció entre caminatas y retos, convirtiendo cada ruta en una oportunidad de apoyo mutuo y motivación.
Gloria, quien se unió al grupo por recomendación de un amigo, se destacó desde su primera salida por su determinación. Su entusiasmo la llevó a desempeñar un papel clave en la organización, apoyando a sus compañeros en cada perspectiva de la aventura. Rocío destaca que la lealtad y el compromiso de Gloria fueron esenciales en momentos de dificultad.
La incorporación de Gloria a “Amigos por la Montaña” le permitió reivindicar un sueño de infancia: ser parte de un grupo como los Boy Scouts. El senderismo representa para ella una forma de honrar la memoria de su tío y un legado familiar. Además, ha extendido esta pasión a su hijo, promoviendo el respeto por la naturaleza y el sentido de comunidad que caracteriza al grupo.
El impacto del senderismo va más allá del ejercicio físico, generando un sentido de pertenencia y compañerismo. El grupo organiza actividades de limpieza y visitas a hospitales, ampliando su compromiso social. Gloria señala que, a través de cada ascenso, se enseña la lección de perseverancia, demostrando que, al llegar a la meta, las recompensas emocionales son invaluables.
Rocío enfatiza que “Amigos por la Montaña” se ha convertido en una familia, donde el apoyo y el respeto son fundamentales. En el contexto del Día de San Valentín, ambas amigas celebran su conexión, afirmando que el verdadero significado de la amistad está en estar presente en los retos y en los logros. Gloria concluye que su amistad es como una ruta sin fin en la montaña.