Seattle, Washington. - A más de 30 años de la muerte de Kurt Cobain, líder de Nirvana, un grupo de expertos forenses independientes ha presentado un informe que pone en duda la versión oficial de suicidio emitida en 1994. El estudio destaca anomalías en la evidencia que cuestionan las circunstancias de su fallecimiento.
El informe, revisado por pares y publicado en el International Journal of Forensic Science, argumenta que Cobain podría haber sido víctima de un homicidio planificado. John Burnett y Michelle Wilkins lideran el análisis, que incluye diez puntos críticos de evidencia reconducidos a la necrosis en órganos vitales del artista, apuntando a una sobredosis prolongada en lugar de una muerte instantánea.
Los hallazgos detallan que Cobain habría ingerido una dosis de heroína diez veces superior a la letal, lo que sugiere que fue incapacitado antes de recibir el tiro fatal. Los investigadores también revisan la disposición de los objetos en el invernadero de su residencia, llamándola una “escena preparada”. Además, observan que la mano izquierda del músico no tenía rastros de sangre, lo cual es inconsistente con un suicidio por arma de fuego.
A pesar de estas revelaciones, la Policía de Seattle y la oficina forense del Condado de King afirmaron que no reabrirán el caso. Consideran que no hay evidencia suficiente para cuestionar la conclusión original de suicidio, manteniendo la versión oficial a más de tres décadas de la trágica muerte del ícono musical.