Los Ángeles, California. - En la ceremonia de los Grammy Awards 2026, Billie Eilish recibió el aplauso del público tras ganar el premio a la Canción del Año por "Wildflower". No obstante, su discurso político, en el que afirmó que “no one is illegal on stolen land” y finalizó con un “F*ck ICE”, generó un amplio debate en redes sociales.
La cantante, conocida por su postura crítica hacia el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), ha utilizado su plataforma para abogar por los derechos de los inmigrantes. Durante su discurso, Eilish alentó a sus seguidores a prestar atención a las injusticias hacia estas comunidades, lo que resonó en el ambiente de la gala.
Sin embargo, poco después del evento, se desató una controversia al revelarse que Eilish reside en una propiedad de 14 millones de dólares en Los Ángeles, construida sobre territorio ancestral de la tribu Tongva. Este hecho llevó a muchos a cuestionar la coherencia entre sus declaraciones sobre “tierras robadas” y su situación habitacional.
La tribu Tongva emitió declaraciones recordando que Los Ángeles es parte de su “territorio Gabrieleno Tongva” y expresaron el deseo de que figuras influyentes reconozcan la historia de los pueblos originarios. Artistas y comentaristas se hicieron eco de esta preocupación, sugiriendo que Eilish debería actuar de manera más acorde con sus ideales, como abrir su hogar a inmigrantes o considerarse mudarse.
Esta controversia ha impulsado una serie de campañas en redes que critican lo que algunos consideran "hipocresía" y ha reavivado el debate sobre el papel de los artistas en cuestiones sociales y políticas. La discusión subraya la complejidad de hablar de justicia social cuando se proviene de una posición privilegiada.