Ciudad de México, México. - Recientes informes de especialistas en endocrinología destacan un aumento en la cantidad de pacientes que presentan inflamación facial, específicamente en las mejillas y la mandíbula. Este fenómeno está relacionado con niveles elevados de cortisol, una hormona que responde al estrés.
El cortisol, producido por las glándulas suprarrenales, impacta el metabolismo y puede alterar la distribución de la grasa corporal. En situaciones de estrés prolongado, niveles altos de cortisol generan una acumulación de tejido adiposo en el rostro, provocando una apariencia conocida como “cara de luna llena”. Este cambio no es solo estético, sino un indicativo de posibles problemas hormonales.
En el contexto actual, la fatiga persistente, dificultades para dormir y acumulación de grasa en el cuello y abdomen son síntomas que acompañan esta condición. Expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Instituto Politécnico Nacional (IPN) advierten que las alteraciones en el procesamiento de azúcares y grasas son una consecuencia directa del exceso de cortisol.
La relación entre estilo de vida y salud hormonal es clara. La Secretaría de Salud y la Organización Mundial de la Salud (OMS) han señalado que el estrés prolongado puede mantener el cortisol en niveles también dañinos. Esto provoca retención de líquidos, contribuyendo a la hinchazón facial. Ante cambios repentinos en la apariencia, se recomienda realizar un perfil hormonal para descartar condiciones más serias como el Síndrome de Cushing.
Para regular el cortisol, especialistas del Tecnológico de Monterrey enfatizan la importancia de un buen sueño y actividad física moderada. El uso de suplementos “anti-estrés” no regulados ha aumentado un 15%, por lo que se desaconseja la automedicación. Se sugiere seguir una dieta baja en sodio y rica en potasio para mitigar la retención de líquidos.
Si la inflamación persistente se presenta, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el ISSSTE cuentan con áreas de endocrinología donde se pueden realizar pruebas para evaluar los niveles de cortisol. Controlar el cortisol no solo ayuda a restaurar la forma en el rostro, sino que también puede prevenir enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2 y la hipertensión arterial.