San Pedro, Buenos Aires. - El 7 de febrero marca el Día Nacional del Bailarín de Tango en memoria de Ovidio José Bianquet, conocido como el Cachafaz. Esta fecha conmemora su legado tras su fallecimiento en 1942, un suceso que impactó el mundo del tango.
Nacido el 14 de febrero de 1885 en Boedo, Bianquet destacó como un talentoso bailarín que llevó el tango a escenarios globales, incluyendo París y Nueva York. Su estilo innovador y su carisma le permitieron convertise en una figura contemporánea del género, ganándose el respeto de sus colegas.
La historia del Cachafaz no solo está marcada por su habilidad en la pista de baile, sino también por las peleas y confrontaciones en las que se vio involucrado. En una ocasión, durante una competencia de baile en 1915, fue rodeado de tumulto y violencia, lo que ejemplifica la tensión de la época en la que vivió.
El 7 de febrero de 1942, tras una actuación en Mar del Plata, Bianquet sufrió un ataque cardíaco. Aquel día, prometió un espectáculo memorable a su banda y, tras recibir una ovación, se retiró del escenario. Pocos momentos después, falleció sorpresivamente, en un desenlace que dejó a sus seguidores consternados.
El Cachafaz se convirtió en un símbolo del tango argentino, no solo por su destreza, sino por la forma en que vivió intensamente y a menudo al margen de la ley. Hoy, el 7 de febrero es un día para recordar su contribución al arte del baile y la cultura argentina.