San Pedro, España. - La partida de Rocío Jurado hace 20 años dejó un legado significativo que fue cuidadosamente gestionado a través de su testamento. Su herencia se detalla en tres folios que definieron la distribución de sus bienes y las decisiones tomadas para asegurar el bienestar de su familia.
La cantante, diagnosticada en 2004, se preparó para su fallecimiento dejando todo estipulado en un testamento que, sorprendentemente, fue desconocido para muchos de sus familiares en vida. Este acto de secretismo reveló una planificación singular que resultó crucial en la gestión de su patrimonio tras su muerte el 1 de junio.
Rocío Carrasco, hija mayor de la artista, fue nombrada heredera universal. Entre sus bienes se incluyen derechos de explotación sobre su legado artístico, junto con una parte de la vivienda familiar "Villa Jurado", además de otros activos valiosos como un apartamento en Miami y una extensa finca en suelo español. La herencia, según la legislación española, se dividió en tres partes.
Jurado dejó claro que "Villa Jurado" debía ser vendida en un término de dos años y que los beneficios de la venta se repartirían entre sus tres hijos. Esta decisión se tomó para evitar futuros conflictos sobre la propiedad y otros problemas relacionados con la administración de su patrimonio. Asimismo, su testamento contemplaba derechos para su esposo, José Ortega Cano, garantizando un usufructo que le permite disfrutar de parte de la herencia.
La planificación de Rocío Jurado ha sido considerada estratégica, logrando proteger a su hija Rocío Carrasco y evitando situaciones que pudieran resultar en disputas familiares. Su legado se mantiene vivo, no solo a través de su música, sino también por las decisiones que ha dejado claras en su testamentaria.