Teruel, Aragón. - Isabel de Segura entregó su alma a Diego de Marcilla con un beso en la XXX edición de la recreación histórica de Las Bodas. El evento, que atrajo a numerosos espectadores, culminó en la plaza de la Catedral, donde la emotiva representación dejó huella en los asistentes.
La ceremonia, que fusionó representación teatral y elementos históricos, mantuvo el formato de ediciones anteriores, incluyendo la voz en off del capitán que relató el deseo de ser enterrado junto a su amada. La actuación de Sara Serena, quien interpretó el lamento de Isabel, sorprendió al público y añadió un nivel profundo de emotividad al acto.
Durante la representación, se destacó la aparición de Don Pedro de Azagra, esposo de Isabel, quien dejó claro su amor por la difunta. La ceremonia presentó un bosquejo dramático en el que tanto la familia de Diego como la de Isabel expresaron su dolor y amor incondicional en una representación cargada de simbolismo y tristeza.
El evento, que ha evolucionado en tres décadas, incorporó nuevos personajes y elementos que enriquecieron la narrativa de los amantes. La música y el coro de mujeres durante la representación, junto con los gestos dramáticos de los actores, crearon un ambiente de respeto y añoranza hacia la historia de Isabel y Diego.
La participación del público fue significativa, con cientos de personas presentes tanto en el lugar como a través de pantallas en diferentes plazas de Teruel. Muchos asistentes, tanto locales como turistas, elogiaron la organización del evento y la autenticidad de las representaciones, creando así un vínculo especial con la leyenda.