Miami, Florida. - El Viernes Santo es un día de profunda solemnidad en el calendario cristiano, que conmemora la crucifixión y muerte de Jesús. Este año, coincide con el 3 de abril para católicos y protestantes, y el 10 de abril para los cristianos ortodoxos.
Las ceremonias del Viernes Santo son únicas, con tradiciones que se han mantenido a lo largo de los siglos. La Eucaristía no se celebra, pero las iglesias están llenas de fieles que participan en rituales que incluyen liturgia, oraciones y procesiones. Entre las principales actividades, destacan las representaciones de la pasión de Cristo que se llevan a cabo en muchas comunidades.
Manuel León, un joven miembro del grupo católico Corpus Christi en Miami, compartió su experiencia preparando la procesión. “Empujar esa estatua desde atrás y ver lo destrozado que está hace que lo que hizo por nosotros se vuelva realmente real”, comentó. Este tipo de devoción resuena en la comunidad, donde las procesiones son un recordatorio del sacrificio de Jesús.
Históricamente, el Viernes Santo también ha incorporado elementos antiguos, desde postrarse ante el altar hasta largas oraciones que incluyen súplicas por diversas intenciones. La adoración de la cruz es uno de los momentos más significativos, donde los fieles se acercan para venerarla en un acto de profunda gratitud.
Los rituales del Viernes Santo varían alrededor del mundo, con algunas comunidades que practican el “vía crucis” y otras que realizan autoflagelación. A pesar de la diversidad de las prácticas, existe un enfoque común en mantener viva la fe y recordar que la crucifixión de Jesús no es el final, sino el preludio a la resurrección y la esperanza de Pascua.