Santa Clara, California. - El medio tiempo del Super Bowl LX, con Bad Bunny como uno de los artistas principales, desató una fuerte crítica por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El mandatario manifestó su descontento a través de su cuenta de Truth Social.
Trump calificó el espectáculo como "uno de los peores de la historia", argumentando que la interpretación del puertorriqueño no fue comprensible y que la coreografía no es adecuada para una audiencia joven. También sugirió que el show fue una falta de respeto a la grandeza de Estados Unidos.
El presidente además cuestionó el papel de los medios de comunicación, que, según él, elogiaron la actuación a pesar de que no cumplía con "nuestros estándares de éxito, creatividad ni excelencia". Trump expresó que el espectáculo debió destacar los logros de su administración.
La actuación de Bad Bunny, que incluyó colaboraciones con Ricky Martin y Lady Gaga, generó expectativas y comentarios en redes sociales, pero también aumentó la polarización política, evidenciando la intersección entre cultura y política en el país.
A medida que las reacciones continúan, se anticipa que esta controversia podría abrir nuevas discusiones sobre el papel del entretenimiento en eventos de gran relevancia nacional, así como la influencia de las figuras políticas en la percepción pública.