Progreso, Yucatán. - Durante los trabajos de salvamento arqueológico del Tren Maya, se descubrió una estructura vinculada a prácticas religiosas y la vida cotidiana de antiguos mayas. Esta edificación, de más de 1,500 años, ofrece nuevos datos sobre la organización social y espiritual de esta civilización.
El hallazgo se realizó en el noroeste de Yucatán bajo la supervisión del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Este descubrimiento tuvo lugar en la conexión entre las localidades de Poxilá y Paraíso, lo que resalta la importancia de la investigación arqueológica en el desarrollo de proyectos de infraestructura.
Los arqueólogos documentaron un asentamiento que combina funciones domésticas y rituales, localizado al norte de Yaxché de Peón. Este espacio residencial incluye viviendas construidas con piedra caliza, y aunque solo se conservan los cimientos, estos vestigios permiten vislumbrar aspectos de la vida diaria de los antiguos mayas. La ofrenda encontrada, que incluye una vasija y cuentas de concha y piedra verde, data del periodo Clásico (400-750 d.C.).
Una estructura cuadrangular de seis metros por lado se destaca por sus características singulares. Con tres niveles y una banqueta orientada hacia el conjunto, se postula que cumplió una función indispensable dentro del asentamiento. Los elementos encontrados en su interior, como un “panucho” de piedra caliza, sugieren un uso ceremonial que refuerza la hipótesis sobre su significado ritual.
Este descubrimiento también es clave para entender las redes comerciales de los antiguos mayas. Investigadores plantean que el asentamiento formaba parte de un corredor de 50 kilómetros al poniente de Mérida, facilitando el intercambio de productos y evidenciando una compleja red económica. La relevancia cultural de este hallazgo no solo radica en su valor histórico, sino también en el fortalecimiento de la identidad y memoria colectiva en la región.