Durango, Durango. - La adquisición de una vivienda se ha vuelto cada vez más difícil para los trabajadores locales, con precios que superan los 630 mil pesos en el sector de vivienda social. Según Salvador Chávez Molina, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda (CANADEVI), la inflación en la construcción ha contribuido a esta crisis.
El incremento en los precios de materiales como el acero y el cemento ha generado lo que el líder empresarial denomina una “tormenta perfecta”. Estos aumentos sostenidos han llevado a los desarrolladores a reajustar presupuestos, trasladando los costos a los consumidores y eliminando prácticamente el segmento de vivienda de interés social.
Chávez Molina también señaló que el encarecimiento de la tierra es un factor crítico en esta situación. La falta de reservas territoriales adecuadas y la alta inversión necesaria para llevar servicios básicos a nuevos fraccionamientos han inflado significativamente el precio de las propiedades, dejando a muchas familias sin opciones accesibles.
Este panorama ha producido un vacío en el mercado inmobiliario, donde los desarrolladores están optando por enfocarse en proyectos de vivienda media y residencial. Esto ha dejado desamparada a una gran parte de la población que presenta salarios bajos, ya que sus posibilidades de obtener créditos hipotecarios resultan insuficientes ante los nuevos precios.
Se estima que los precios de la vivienda de bienestar social aumentarán en un 4%, mientras que los precios de la vivienda más asequible podrían subir entre un 5 y un 10%. Sin medidas que incentiven la construcción asequible y reduzcan los costos de urbanización, el déficit habitacional en Durango seguirá en aumento, alertando sobre el riesgo de que la demanda insatisfecha se dirija hacia el mercado informal.