Tepic, Nayarit. - El mercado inmobiliario de Nayarit ha sufrido un aumento exponencial en los precios, generando descontento entre los residentes. La familia Maldonado experimentó de primera mano las dificultades que conlleva la inflación de activos en el estado, evidenciando un contraste entre propietarios, inversionistas y trabajadores.
En diciembre de 2020, Carlos y Sofía Maldonado heredaron un millón 226 mil pesos tras el fallecimiento de su padre. Carlos decidió comprar una vivienda, mientras que Sofía optó por invertir su herencia en instrumentos de renta fija. Carlos adquirió una casa mediana en Tepic, mientras Sofía vio cómo su capital creció con tasas de interés altas. Sin embargo, al buscar una casa cinco años después, Sofía se sorprendió al ver que el precio había aumentado significativamente.
El reporte del cuarto trimestre de 2025 reveló que el valor de la vivienda en Nayarit había aumentado un 81.1 por ciento en cinco años. La casa de Carlos, comprada por 1.22 millones, se valuó en 2.22 millones en 2026. Sofía, pese a haber aumentado su capital a 1.88 millones, se encontraba a 340 mil pesos de poder adquirir una vivienda similar a la suya, resaltando la ineficacia de su estrategia de inversión frente al aumento de los precios inmobiliarios.
Luis, primo de los hermanos y gerente administrativo, también enfrentó problemas económicos. Aunque su salario aumentó de 15 mil a 19 mil 800 pesos, el precio de la vivienda significaba que necesitaba trabajar mucho más para poder adquirirla. Mientras la casa de Carlos representaba el 81 por ciento de su salario hace cinco años, ahora equivale a 112 meses de trabajo.
La situación de los Maldonado pone de manifiesto la desigualdad económica en Nayarit, donde los propietarios se benefician del aumento de precios, mientras los trabajadores y ahorradores se ven empujados cada vez más lejos de la posibilidad de adquirir vivienda. Esto retrata una economía que favorece a los activos sobre los ingresos laborales.