Toluca, Estado de México. - El aterrizaje de un avión militar de Estados Unidos en el Aeropuerto Internacional de Toluca ha levantado alertas en el país. Este evento está vinculado a acuerdos de capacitación de personal mexicano, según autoridades navales, quienes afirmaron que no se trató de una operación militar ni del ingreso de tropas extranjeras.
El avión, que permaneció en el país aproximadamente 36 horas, generó cuestionamientos debido a su localización, ya que no aterrizó en el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles. Las fuentes de la Secretaría de Marina explicaron que la misión estaba relacionada con necesidades logísticas y técnicas del entrenamiento.
Expertos en seguridad, como David Saucedo, consideran que el vuelo del avión Hércules podría estar relacionado con eventos previos, incluida la interferencia en las señales de navegación en el espacio aéreo mexicano. Esta situación ha suscitado preocupación en diversos sectores de la élite política y medios de comunicación, evidenciando un aumento en las tensiones entre México y Estados Unidos.
Francisco Rivas, director del Observatorio Nacional Ciudadano de Seguridad, destacó que este nuevo elemento indica un restablecimiento de la colaboración bilateral en materia de seguridad, aunque sugirió que esta cooperación podría ser vista con recelo por parte del gobierno mexicano. La presencia del avión ha renovado dudas sobre la naturaleza y el alcance de la participación estadounidense en cuestiones de seguridad en el país.
La presidenta Claudia Sheinbaum enfatizó que, dado que no se realizaron operaciones con tropas extranjeras, no fue necesario consultar al Senado sobre el arribo de la aeronave. La cooperación entre México y Estados Unidos se formaliza a través del Gabinete de Seguridad, lo cual podría tener implicaciones para las decisiones políticas futuras frente a la presión estadounidense.