Saltillo, Coahuila. - En la cafetería Sorbito de Amor, su propietario, Juan Carlos Llamas, enfatiza la importancia de seleccionar café con criterios claros. Con más de dos décadas de experiencia, se ha dedicado a cultivar una cultura de consumo que resalta el sabor, aroma y la experiencia de disfrutar una buena taza.
Llamas sostiene que el café no tiene por qué ser amargo o desagradable. A menudo, las malas preparaciones o la calidad deficiente de los granos son las responsables de estas percepciones erróneas. Para iniciar el proceso de selección, recomienda a los consumidores fijarse en el aroma, que es un indicativo de la calidad del café.
“Cuando entras a una cafetería, el aroma debe ser agradable; esto puede señalar que ofrecen buen café”, afirma Llamas. Sugiere probar preparaciones básicas y experimentar con el grano puro, sin adiciones como azúcar o canela, para realmente identificar el sabor de un buen café.
Desde su apertura en 2001, Sorbito de Amor se ha destacado por ofrecer granos nacionales de alta calidad, incluso de especialidad. Ubicado en Bulevar Pedro Figueroa 966, este espacio se ha convertido en un punto de referencia para los amantes del café en Saltillo. “No puedo ofrecer café de mala calidad, siempre busco lo mejor”, concluye.
Sorbito de Amor abre de 8:00 de la mañana a 10:00 de la noche, buscando brindar una experiencia que trascienda la rutina del café. Llamas ha puesto su pasión en cada taza, estableciendo un vínculo personal con sus clientes a través de la calidad en cada sorbo.