Pinehurst, Carolina del Norte. - Larry Duncan, un empresario jubilado, comenzó a experimentar ansiedad al volante antes de su diagnóstico de enfermedad de Alzheimer en 2023. Este cambio en su comportamiento refleja patrones preocupantes en la conducción de personas mayores que podrían estar vinculados a la salud cerebral.
Investigadores han encontrado que los adultos mayores que conducen menos o muestran reticencia a cambiar sus rutas tienden a presentar daños cerebrales relacionados con la demencia. Al mismo tiempo, estos comportamientos pueden incrementar el riesgo de accidentes de tráfico, subrayando la importancia de monitorear la conducción como un indicador de salud cognitiva.
La doctora Chia-Ling Phuah, investigadora principal, explica que los cambios en la frecuencia de conducción y las rutas pueden señalar daños en la sustancia blanca del cerebro. En un estudio realizado con 220 adultos mayores en St. Louis, Misuri, se observó que el 17% de los participantes desarrolló deterioro cognitivo, muchos de los cuales fueron diagnosticados con Alzheimer posteriormente.
Los hallazgos indican que la disminución en la conducción y la repetición de rutas están asociadas con un mayor daño cerebral en las áreas responsables de procesar información visual y coordinar el movimiento. En particular, los cambios en la parte posterior del cerebro se vinculan a una mayor probabilidad de conducción insegura y accidentes.
Pam Duncan, esposa de Larry y ahora voluntaria de la Asociación Americana de Alzheimer, advierte que cualquier cambio sutil en los hábitos de conducción de un ser querido no debe ser ignorado. Subraya que la conciencia y la acción pueden marcar la diferencia en el manejo de la demencia, sugiriendo que el apoyo y valor son claves en el cuidado.