Chumayel, Yucatán. - Más de 5 mil personas participaron en el Gremio de la Alborada, una destacada celebración en honor al Santo Cristo de la Transfiguración. La festividad, que se desarrolló durante 12 horas, incluyó un importante ritual en el que se ofrecieron más de 150 cabezas de cochino.
Fieles de diversas localidades llegaron a Chumayel para venerar con sus ofrendas, cumpliendo así con una tradición arraigada en la comunidad. Delegaciones de municipios como Ticul, Oxkutzcab, Telchac Pueblo, Kinchil y Dzitás se sumaron a la festividad, reflejando un sentido de pertenencia y unidad.
La jornada dio inicio con una misa en la que se bajó la efigie del Santo Cristo, seguida de la veneración por largos momentos por parte de los devotos. Mientras tanto, el atrio de la iglesia se convirtió en un punto de encuentro donde familias ofrecieron alimentos típicos, como tacos de cochinita, como parte de sus mandas.
El Gremio de la Alborada entró posteriormente al templo, donde el párroco Aarón de Jesús Dzib Cauich llevó a cabo otra misa. Después, la comitiva se dirigió a la casa de los anfitriones, la familia Morales, para realizar la primicia, acompañada por jaraneros y visitantes. La celebración culminó con una vaquería que atrajo gran cantidad de asistentes y promovió la música y la danza local.
La jarana, pieza clave en la cultura yucateca, resonó con el homenaje a Chumayel, mientras se recolectaban ofrendas de cochinos en un recorrido por el pueblo. Las mesas instaladas en la plaza principal facilitaron la recepción de las donaciones de aquellos devotos que aún llegaban, contribuyendo a que el número de ofrendas superara las cifras de años anteriores.
La maestra Flora Canché Briceño, promotora cultural de Chumayel, destacó la importancia de esta celebración, que abre otras festividades en honor al Santo Cristo de la Transfiguración. La respuesta de la comunidad es un reflejo de la fe y devoción que une a los pueblos de la región.