Guadalupe y Calvo, Chihuahua. - La comunidad de Rancho Los Julianes se reunió el 7 de febrero para despedir a Ángel Ramón J. B., un niño de 5 años que falleció tras enfrentar dificultades en el acceso a servicios de salud. Su partida refleja las injusticias que viven las comunidades indígenas en el país.
Ángel, recordado por su alegría, regresó a su hogar no para jugar, sino para encontrar su última morada. Luchó contra problemas de salud que comenzaron con vómitos y dolor de estómago, lo que llevó a sus padres a buscar atención médica. A pesar de los esfuerzos por trasladarlo a un centro especializado, la intervención llegó demasiado tarde.
Las condiciones climáticas adversas complicaron el traslado de sus restos, simbolizando las barreras que enfrentan los pueblos indígenas. La familia y los vecinos comparten la angustia por la pérdida de un niño lleno de vida. Su memoria persiste en las historias que cuentan, mostrando un símbolo de esperanza y un llamado urgente a la acción.
La situación de Ángel Ramón no es un caso aislado. La comunidad ódami y otras similares han enfrentado históricamente obstáculos significativos para recibir atención médica adecuada. Esos desafíos han sido documentados, subrayando la necesidad de transformar el acceso a servicios de salud culturalmente pertinentes y efectivos.
Las organizaciones locales han sido vocales en exigir cambios reales. La comunidad ha instado a las autoridades a garantizar los derechos fundamentales de los pueblos indígenas, prioritizando el acceso a la salud. La pérdida de Ángel debe ser un recordatorio para que no se repitan tragedias similares en el futuro.