Chichén Itzá, Yucatán. - La zona arqueológica de Chichén Itzá ha sido escenario de un conflicto entre autoridades y la comunidad local que ha llevado al cierre temporal del sitio. La situación se intensificó tras la instalación de rejas metálicas por parte de la Seguridad Pública, lo que provocó protestas de los habitantes de Pisté.
El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) argumentó que la medida se debía a un "cierre temporal por mantenimiento", sin embargo, la comunidad ve esto como un intento de limitar el acceso a un área donde han trabajado durante años como vendedores y artesanos. A pesar de responder a esta medida, los pobladores aseguraron que la intervención policial no fue comunicada de manera efectiva.
Las tensiones han aumentado desde la inauguración del Centro de Atención a Visitantes (CATVI), que busca mejorar la experiencia turística en Chichén Itzá. Muchos comerciantes rechazan la reubicación al nuevo centro, asumiendo que esto perjudicará sus ingresos y vulnerará su actividad económica a la que están acostumbrados.
Las protestas de los habitantes de Pisté, respaldadas por el Concejo Indígena de Gobierno, han sido pacíficas, aunque tensas. Los pobladores han declarado que están dispuestos a mantener el acceso abierto para los turistas, resaltando el deseo de continuar recibiendo visitantes con respeto y hospitalidad, a pesar de las acciones represivas que se han implementado.
El trasfondo de este conflicto no solo es económico, sino también social y político. La comunidad demanda el reconocimiento de sus derechos como indígenas, así como el resguardo de sus espacios de trabajo y sustento. La situación continuará evidenciando las complejidades en la gestión turística en sitios de gran importancia cultural.