Chetumal, Quintana Roo. - Una joven de 22 años, Briseydi, se encuentra en coma tras un grave accidente, exponiendo la crisis del sistema de salud en la capital del estado. Su familia ha enfrentado serios obstáculos para obtener la atención médica necesaria, lo que ha aumentado su sufrimiento.
Desde el domingo por la noche, los padres y hermanos de Briseydi han estado durmiendo a la intemperie, soportando temperaturas extremas, en un intento de estar cerca de su hija. El acceso al estacionamiento del Hospital General está prohibido, lo que les obliga a improvisar su campamento en la vía pública mientras esperan noticias sobre su salud.
Lucio López Osorio, padre de Briseydi, denunció que la escasez de medicamentos, personal y equipo especializado ha complicado aún más la situación. Señaló que ha tenido que invertir más de 300 mil pesos en tratamientos y estudios realizados en clínicas privadas, ya que el hospital local carece de recursos para manejar un caso neurológico grave.
La crisis de atención médica en Chetumal no es un fenómeno aislado. Otras familias también enfrentan situaciones similares, obligadas a esperar en condiciones precarias fuera de hospitales que solo brindan atención primaria y secundaria. Esto empuja a muchos a buscar servicios de tercer nivel en el ámbito privado, cuyas tarifas son prohibitivas y elevan los riesgos para la salud.
Las autoridades de salud tienen la responsabilidad urgente de abordar este problema, mejorando la infraestructura y garantizando un acceso efectivo a atención médica especializada. La vida de los pacientes y el bienestar de sus familias dependen de una solución inmediata.