Cajeme, Sonora. - Dayra Jiménez, ciega de nacimiento, inspira con su firme decisión de convertirse en maestra de Educación Especial. A sus 19 años, cursa el cuarto semestre en la Escuela Normal Estatal de Especialización, enfrentando cada día la distancia de más de 30 kilómetros desde su hogar en Marte R. Gómez.
Desde temprana edad, Dayra soñaba con enseñar. "Jugaba a dar clases y ahora estoy muy contenta de poder estar aquí", expresó. Reconoce que su camino ha sido complejo, pero el apoyo emocional y la estimulación temprana de sus padres marcaron una diferencia clave en su desarrollo.
La joven utiliza tecnología para facilitar su aprendizaje, como su teléfono móvil para leer y escuchar contenidos. También hace uso del sistema Braille para imprimir material educativo. "No es complicado, es algo digital y más sencillo", aseguró. Este enfoque le permite una independencia notable, apoyada siempre por su amorosa familia y su grupo de amigas solidarias.
La maestra Marielos Flores resaltó la adaptación del aula para ayudar a Dayra y su gran capacidad de aprendizaje. "Es una alumna inteligente y empática", comentó. Durante su primera experiencia en una escuela primaria, Dayra vivió momentos emotivos como la entrega de dibujos y cartas de los niños, que reflejan su impacto positivo en ellos.
Dayra Jiménez no solo persigue su sueño, sino que también inspira a otros con su dedicación. Con cada paso, muestra que la verdadera visión va más allá de los ojos y que la educación se nutre del amor y la empatía.