Cancún, Quintana Roo. - La Catedral de Cancún se ha convertido en un lugar de recogimiento y oración tras el fallecimiento de Pedro Pablo Elizondo Cárdenas, obispo emérito de la Diócesis de Cancún-Chetumal. Desde el viernes 23 de enero, cientos de católicos se acercan para rendirle un último adiós, recordando su cercanía pastoral y dedicación a la fe.
La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) y la Arquidiócesis Primada de México expresaron su lamento por su partida. Elizondo, conocido por su liderazgo espiritual, dejó una huella significativa en la comunidad, acompañando a sus feligreses en los retos sociales y espirituales de la región. Su legado continúa presente en las enseñanzas impartidas durante su ministerio.
El cuerpo de Pedro Pablo Elizondo fue trasladado a la Catedral, donde se realizan misas para fomentar la participación de la comunidad. Las celebraciones incluyen horarios específicos para que fieles y grupos pastorales puedan expresar su apoyo y respeto en este momento de duelo. La organización ha sido clave para garantizar el orden y la participación digna de todos los asistentes.
Las autoridades civiles, incluyendo a la gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama Espinosa, también han expresado sus condolencias, subrayando la contribución de Elizondo a la vida comunitaria del estado. Su dedicación y compromiso son recordados como parte importante del desarrollo espiritual de muchas personas en la región.
Las misas de cuerpo presente se llevarán a cabo en la Catedral con horarios fijos, y su sepultura se realizará en un mausoleo especial en la zona de criptas de la Catedral, asegurando que su legado permanezca en el lugar que guió como obispo.