Aguascalientes, Aguascalientes. - La planta Cooperation Manufacturing Plant Aguascalientes (COMPAS), anteriormente operada por Nissan y Mercedes-Benz, se encuentra en medio de una controvertida disputa entre los gigantes automotrices BYD y Geely. Ambas empresas chinas buscan adquirir la instalación tras su cierre, lo que podría transformar el panorama automotriz de la región.
La planta COMPAS, que abrió sus puertas en 2017, tiene la capacidad de producir hasta 230 mil vehículos al año. Su cierre ha causado preocupación por el impacto económico que representa para la localidad, donde miles de empleos, tanto directos como indirectos, dependen de su operación. La economía de Aguascalientes ha sido sacudida, especialmente tras la decisión de Mercedes de mover parte de su producción a Hungría.
BYD y Geely han demostrado ser jugadoras clave en la industria automotriz, contribuyendo significativamente al crecimiento de este sector en México. Según datos, las ventas de vehículos BYD se incrementaron diez veces desde 2020, mientras que Geely también ha mostrado un notable crecimiento, vendiendo más de cuatro millones de vehículos en el último año.
El cierre de la planta COMPAS ha estado acompañado de declaraciones sobre “cambios estratégicos más amplios” por parte de Nissan, que busca reestructurarse a nivel global. El panorama se complica aún más con la reciente solicitud del gobierno federal de Aguascalientes para pausar las inversiones chinas hasta que se concluya una negociación comercial con Estados Unidos. Este contexto ha generado dudas sobre el futuro de la planta y el potencial de recuperación de empleos.
La llegada de BYD o Geely a Aguascalientes podría ser una oportunidad de revitalizar la economía local, recuperar los empleos perdidos y fomentar la producción de vehículos eléctricos. No obstante, la relación entre el gobierno federal y Estados Unidos podría influir en el desenlace de esta situación y en la competitividad del clúster automotriz del estado.