San Pedro, Buenos Aires. - El Chardonnay, reconocido internacionalmente, juega un papel fundamental en la viticultura argentina. En 2025, se registraron 5.616 hectáreas de esta variedad, representando el 2,9% del viñedo nacional y destacándose como la tercera entre las variedades blancas.
Originaria de Francia, el Chardonnay ha encontrado en Argentina un entorno propicio para su cultivo. Las condiciones climáticas variadas permiten la elaboración de vinos frescos, espumosos y de crianza, con perfiles aromáticos que van desde notas cítricas en climas fríos hasta frutas tropicales en regiones cálidas. La crianza en roble añade complejidad con matices de vainilla y miel.
Mendoza y San Juan son las principales provincias productoras, concentrando el 93,5% de la superficie cultivada. En Mendoza, los departamentos de Tupungato y Tunuyán sobresalen en producción, mientras que en San Juan, Sarmiento lidera. A pesar de una reducción del 8,9% en la superficie cultivada en la última década, desde 2024 se observa un repunte con 90 hectáreas adicionales.
En 2025, la cosecha nacional alcanzó 536.991 quintales, aunque sigue por debajo del promedio de la última década. A nivel comercial, el Chardonnay representó el 4,2% de las ventas de vinos varietales en el país, con un 54,7% destinado a exportaciones. A pesar de la tendencia a la baja en la comercialización, hay signos de recuperación en la venta tanto interna como externa de Chardonnay puro.