San Luis Potosí, SLP. - Enfermeras del programa federal Casa por Casa enfrentan una crisis, acumulando tres meses sin recibir salario. A pesar de esta situación, continúan realizando visitas domiciliarias y brindando atención a personas vulnerables, utilizando recursos propios para cubrir gastos operativos.
Las trabajadoras apuntan al delegado de la Secretaría del Bienestar en el estado, Guillermo Morales López, como el causante de esta falta de pagos. La situación se complica ante la existencia de pagos parciales, donde algunos empleados han cobrado mientras otros permanecen sin explicaciones ni criterios claros que justifiquen esta desigualdad.
El clima de temor ha llevado a muchas enfermeras a mantener el silencio sobre su situación, debido al miedo a represalias laborales. A pesar de la carga económica que enfrentan, siguen adelante con su labor, impulsadas por su compromiso hacia quienes necesitan atención médica. Esta dedicación no debería ser motivo para ignorar sus derechos laborales básicos.
El contexto de esta problemática pone de manifiesto la precariedad en la que operan muchas trabajadoras de la salud en el país. Estas enfermeras son el pilar de programas sociales, y su bienestar es esencial para garantizar la atención que necesitan comunidades vulnerables. Sin embargo, se enfrentan a la incertidumbre de un salario que no llega.
Las enfermeras hacen un llamado a las autoridades para que se resuelva su situación. Se espera que la Secretaría del Bienestar actúe con transparencia y brinde soluciones efectivas que protejan los derechos de quienes sostienen estos programas fundamentales.