Municipio, Baja California Sur. - Las esculturas del Malecón de La Paz, que representan la identidad de la región, presentan signos de vandalismo y mal uso por parte de algunos visitantes. A pesar de ser una galería al aire libre que abarca 5.6 kilómetros, muchas de estas obras sufren daños constantes.
Desde el año 2000, diversas esculturas han sido instaladas a lo largo del Malecón, incluyendo icónicas piezas como El Jesús del Caracol y La Reina de los Mares. Aunque la mayoría de los turistas disfrutan de su belleza, algunos utilizan las bases de las esculturas como asientos, lo que contribuye a su deterioro.
Salvador Rocha, un destacado escultor de la región, denuncia el daño que sufre su obra por acciones humanas. Ha señalado que piezas emblemáticas, como La Mantarraya y la escultura dedicada a Jacques Cousteau, han sido vandalizadas repetidamente. Rocha enfatiza que una vez que una escultura se coloca en un espacio público, se convierte en patrimonio de la comunidad y debe ser cuidada.
A pesar de los esfuerzos de las autoridades para mantener estas obras, Rocha sostiene que se necesitan más campañas de concientización sobre su importancia cultural. Propone la creación de programas que promuevan el cuidado y la valoración de estas piezas como parte integral de la identidad local, destacando la necesidad de que la comunidad se sienta responsable de su preservación.
Durante más de 25 años, el Malecón ha narrado la historia y el legado de La Paz. Sin embargo, su exposición continua ha llevado a una desvalorización del arte presente en el lugar. La preservación de estas esculturas es esencial, no solo como arte, sino como un símbolo de la identidad y cultura de las futuras generaciones.