Juárez, Chihuahua. - Las autoridades estadounidenses llevan a cabo la construcción de una nueva valla fronteriza en la Sierra Muleros, utilizando explosiones controladas. Este proyecto busca edificar una barrera de 12 metros de altura para frenar el cruce irregular de migrantes hacia Estados Unidos.
Las detonaciones iniciaron el 20 de enero y se esperan para varios días. La Dirección de Protección Civil de Ciudad Juárez emitió un aviso preventivo. Se instó a los vecinos del área de Rancho Anapra a mantener una distancia mínima de 150 metros del límite fronterizo durante las explosiones para evitar riesgos.
El primer estallido generó una gran columna de polvo, pero las autoridades confirmaron que no hubo daños ni heridos. Las explosiones se realizan bajo un estricto control, buscando minimizar los efectos adversos en la población cercana. Trabajadores de la construcción y elementos del Ejército mexicano resguardan la zona para evitar incidentes.
El proyecto de ampliación del muro fronterizo fue anunciado por la administración del expresidente Donald Trump, abarcando 11 kilómetros desde Rancho Anapra hasta la garita Jerónimo–Santa Teresa. Parte de la obra incluye una doble valla de 12 metros, adaptándose a la difícil geografía de la Sierra Muleros.
Sin embargo, este trabajo ha generado preocupación entre ambientalistas. Colectivos ecologistas advierten que la obra afecta a un corredor biológico vital para diversas especies. Según expertos, la Sierra Muleros conecta la Sierra de Juárez en México y la Sierra Franklin en Estados Unidos, y su fragmentación podría ocasionar graves desequilibrios ecológicos.
Este desarrollo en Ciudad Juárez ilustra la complejidad del debate sobre seguridad fronteriza y sus repercusiones medioambientales, reflejando la tensión entre la construcción de infraestructura de control migratorio y la preservación del medio natural.