Guadalupe y Calvo, Chihuahua. - Ángel Ramón Julián Baiza, un niño ódami de cinco años, falleció en el hospital infantil de Chihuahua debido a una infección cerebral. Su familia, no hispanohablante, enfrentó dificultades en el acceso a información y atención médica adecuada. La Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) ha abierto una queja de oficio en respuesta a la situación.
La madre de Ángel, Micaela Baiza, recuerda a su hijo como un niño alegre que disfrutaba correr y jugar en su comunidad. La hospitalización del niño comenzó el 1 de febrero, y su familia experimentó angustia y confusión, ya que carecían de traductores para comprender las instrucciones médicas. Esta situación revela las barreras culturales y lingüísticas que viven los pueblos indígenas al acceder al sistema de salud.
El diagnóstico de Ángel fue informando el 3 de febrero, y se mencionó que podría padecer tuberculosis. La falta de comunicación en su idioma generó más incertidumbre y dolor. Micaela expresó su frustración al no entender las explicaciones de los médicos sobre la salud de su hijo. La angustia se intensificó cuando conoció la gravedad del estado de Ángel y el pronóstico terminal.
La situación se complicó aún más tras el fallecimiento del niño. Micaela enfrentó difíciles trámites administrativos, ya que Ángel no contaba con un registro oficial. La deshumanización de los procesos, en momentos de duelo, refleja las deficiencias del sistema al atender a comunidades indígenas. La familia espera la intervención de autoridades para gestionar la repatriación del cuerpo.
La CEDH ha comenzado una investigación de oficio para determinar si hubo violaciones a los derechos humanos en este caso. El presidente interino del organismo, Alejandro Carrasco Talavera, declaró que la atención y el apoyo a la familia son esenciales para aclarar los hechos y brindar justicia.