Salvatierra, Guanajuato. - A días de resolverse dos casos emblemáticos de violencia en Guanajuato, la familia Barajas Piña mantiene la esperanza de obtener justicia por la desaparición de Lupita y el asesinato de su hermano Francisco Javier. Ambos procesos han sufrido sendas absoluciones en instancias anteriores.
Lupita Barajas Piña fue desaparecida en 2020 y sus restos encontrados un año después. En este caso, cuatro hombres están involucrados, de los cuales tres están en prisión y uno se encuentra prófugo. Su familia espera que las autoridades judiciales provean sentencias definitivas.
El homicidio de Francisco Javier, quien fue asesinado en mayo de 2021 tras buscar a su hermana, también enfrenta complicaciones. En su caso, hay dos imputados; uno de ellos está relacionado con la desaparición de Lupita. La familia se siente abrumada por el proceso judicial, que ha sido largo y lleno de altibajos.
A pesar de ser desplazados de su hogar debido a amenazas, Javier y María del Tránsito, padres de los jóvenes, han decidido no rendirse. Temen que los tribunales exoneran nuevamente a los imputados y solicitan que se corrijan irregularidades en las investigaciones. Para ellos, es fundamental que se establezca un precedente contra la impunidad en su estado.
La fosa de Salvatierra, donde fueron encontrados los restos de Lupita, es la más grande del estado, con 65 personas identificadas entre 80 halladas. Muchas familias en la región no se atreven a buscar justicia, lo que aumenta la angustia de los Barajas Piña, quienes continúan abogando por sus derechos y los de otras víctimas.