Maní, Yucatán. - El descenso de temperaturas en Yucatán ha comenzado a afectar gravemente a la apicultura, uno de los sectores más vulnerables al clima. Apicultores en varios municipios enfrentan un invierno atípico, temiendo que las condiciones climáticas adversas repercutan en la próxima temporada de cosecha.
Productores de miel y cuidadores de abejas en la región advierten que las bajas temperaturas no solo alteran la actividad de las meliponas, sino que amenazan la estabilidad de las colmenas. Las abejas han disminuido su actividad de recolección y se agrupan para conservar el calor, lo que puede conducir a la pérdida de reservas de alimento.
Las condiciones de frío extremo han llevado a algunos apicultores a observar la mortandad de abejas que no logran regresar a sus colmenas tras salir en mañanas frías. Adicionalmente, las bajas temperaturas han causado daños menos evidentes, como la reducción de crías y actividad reproductiva en las colonias.
Las temperaturas por debajo de lo habitual están debilitando a las colonias, las cuales dependen de un equilibrio térmico interno para su supervivencia. La falta de néctar y polen, debido a un entorno desfavorable, ha obligado a los productores a recurrir a la alimentación artificial para mantener vivas a sus abejas y evitar pérdidas significativas.
La situación se ve más severa en el sur y oriente del estado, donde las temperaturas han disminuido considerablemente. Municipios como Peto y Tekax reportan colmenas vulnerables, lo que ha impulsado a los apicultores a adaptar sus estrategias y reforzar la protección de sus instalaciones. El futuro de la cosecha depende de que el clima mejore y se restablezca el equilibrio necesario para la actividad apícola en la región.