Mérida, Yucatán. - El informe de Joaquín Díaz Mena, gobernador de Yucatán, ha generado análisis respecto a su impacto en la economía local. Gabriel Rodríguez Cedillo, economista de la Universidad Autónoma de Yucatán, considera que las propuestas son insuficientes para transformar de manera significativa la economía del estado.
Rodríguez Cedillo destaca que el encuentro fue más político que económico, enfatizando que el cambio de sede del informe, de Progreso a Mérida, llamó la atención. Asegura que, aunque las acciones del gobierno inciden en la economía, su alcance y efectividad son limitados y desarticulados.
El académico clasificó las acciones en tres grupos: proyectos de largo plazo, acciones institucionales y propuestas propias del gobierno. Los proyectos federales como el Tren Maya y el puerto de altura de Progreso, aunque se mencionan en el informe, en gran medida dependen de la inversión federal y no son iniciativas estatales.
Las acciones institucionales se relacionan con mecanismos de gestión económica y atracción de inversiones, características que se han observado en administraciones previas. Según Rodríguez Cedillo, estas prácticas son inherentes a la naturaleza de la economía yucateca, que sigue siendo predominantemente de servicios y con un alto porcentaje de empleos precarios.
Por último, los proyectos más locales del gobierno, como los apoyos a sectores específicos, tienen efectos limitados. Aunque pueden beneficiar a productores locales, su impacto no se extiende a un número significativo de la población. Esto resalta la desarticulación en las políticas económicas y la falta de cohesión en el desarrollo económico del estado.