San Pedro, Buenos Aires. - Tras más de una década de investigación, el INTA San Pedro lanza al mercado tres nuevas variedades de durazno: Tehuelche INTA, Chamamé INTA y Rosalinda INTA. Estas selecciones representan un avance significativo en el mejoramiento genético del cultivo local.
El proceso que llevó a estos frutos al mercado comenzó en parcelas experimentales, involucrando a productores locales dispuestos a adoptar materiales innovadores. Las nuevas variedades no solo se adaptan a las condiciones climáticas de la región, sino que también destacan por sus atributos diferenciadores en color y tamaño.
Gerardo Sánchez, investigador del INTA, explicó que en fruticultura el desarrollo y registro de una nueva variedad requieren al menos 15 años. Aunque la biotecnología permite prever características desde el nivel molecular, se necesitan varios años para que una variedad sea comercialmente viable. Esto involucra a los productores y su disposición a implementar las innovaciones en sus cultivos.
La inserción comercial comenzó en 2021 mediante un convenio con las Cámaras de Productores de la zona. Esta colaboración permitió a los productores experimentar con los nuevos cultivares en condiciones de producción reales, resultando en importantes avances en su adopción. Hoy, el 80% de los durazneros cultivados en el noreste bonaerense son innovaciones del INTA San pedro/">Pedro, lo que refleja la creciente importancia de la genética local.
Los productores que introducen estas nuevas variedades priorizan características que favorecen el comercio, como las fechas de cosecha y un mejor rendimiento de las plantas. El impacto de esta investigación se traduce ahora en duraznos distintos en el mercado, que responden a las demandas del consumidor actual, y demuestran que la innovación genética se concreta cuando los productores se comprometen con el cambio.