Felipe Carrillo Puerto, Quintana Roo. - La pérdida de selva en la Península de Yucatán ha llevado a jaguares y pumas a acercarse a ranchos, provocando conflictos con el ganado, fuente de sustento para familias rurales. La bióloga Gabriela Méndez Saint Martin resalta la gravedad del fenómeno.
Méndez, con más de una década en el estudio de la coexistencia entre humanos y grandes mamíferos, menciona que la escasez de presas naturales fuerza a estos depredadores a buscar alimento en áreas agrícolas, aumentando las tensiones entre las comunidades y los felinos.
Muchos pobladores, ante la necesidad de proteger su ganado, optan por eliminar a estos animales sin entender el impacto ecológico de sus acciones. Este malentendido ha derivado en un ciclo de violencia que afecta tanto a las especies como a las actividades económicas locales.
La investigación de Méndez, en el marco de su maestría en Ciencias Biológicas en la Universidad Autónoma de Campeche, busca modificar la percepción social hacia jaguares y pumas. A través de la educación ambiental, se pretende fomentar la coexistencia pacífica y asegurar la conservación de estas especies en la región.
El proyecto cuenta con el apoyo de Be’ Tonal Conservation and Research A.C., en donde se han implementado talleres para involucrar a las comunidades en la conservación. Se busca convertir a los habitantes en aliados de la biodiversidad, resaltando ejemplos exitosos de conservación en reservas comunitarias y campañas educativas.