Mérida, Yucatán. - En Yucatán, la justicia para menores infractores refleja un modelo que busca la reeducación. A pesar de abrir anualmente cerca de 400 carpetas de investigación, solo entre 30 y 35 casos resultan en medidas que se aplican dentro del sistema especializado, apostando por cambiar conductas antes que por sancionar.
La Fiscalía General del Estado (FGE) ha sido clara en su postura: la legislación local impide juzgar a los adolescentes como adultos. Rafael Pinzón Miguel, titular de la Vicefiscalía Especializada en Justicia para Adolescentes, destacó que es esencial tratar a los jóvenes conforme a su edad y contexto, sin excepciones.
Este sistema no punitivo se centra en la rehabilitación y el acompañamiento, ofreciendo programas y cursos que buscan prevenir la reincidencia. La filosofía es equipar a los jóvenes con herramientas que faciliten su reintegración social, atendiendo a un fenómeno en el que muchas veces las víctimas son también adolescentes.
A pesar de estos esfuerzos, el crecimiento en los reportes de desapariciones y actos de violencia juvenil ha generado inquietud en la población. Las alertas Amber recientes han reavivado la discusión sobre el endurecimiento del sistema de justicia juvenil, aunque la posición oficial insiste en que los delitos deben abordarse analizando sus causas más profundas.
La Fiscalía reconoce que muchos jóvenes infractores provienen de entornos familiares difíciles y apuntan a la influencia de adultos en su comportamiento. Este enfoque integral busca romper ciclos de violencia antes de que alcancen su manifestación más grave en la vida adulta.