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Mérida: bajo uso de botones de alerta ante acoso callejero

En Mérida, el bajo uso de botones de alerta refleja la falta de denuncias de acoso callejero. Las mujeres siguen lidiando con el miedo y la normalización del problema.

La instalación de dispositivos de alerta resalta la falta de denuncias en casos de acoso a mujeres en la ciudad.
Pese a la presencia del sistema de alerta, el registro de incidentes es mínimo / POR ESTO! / Foto: Especial

Mérida, Yucatán. - En el Centro Histórico de Mérida, un sistema de botones de alerta busca mejorar la seguridad de las mujeres ante el acoso callejero. A pesar de su instalación, el uso de estos dispositivos ha sido escaso, lo que refleja una realidad preocupante sobre la denuncia de este tipo de incidentes.

Existen aproximadamente diez botones activos en áreas clave de la ciudad, conectados a la Policía Municipal. Al presionar un botón, se activa una cámara y se envía una alerta a las autoridades, garantizando que una patrulla acuda al lugar en un tiempo máximo de seis minutos. Esta herramienta, presentada como un avance en la defensa de las mujeres/">mujeres, aún enfrenta desafíos significativos respecto a su efectividad.

Yahaira Centeno, directora del Instituto de la Mujer de Mérida, destacó que el programa sigue en operación, trabajando junto con las cámaras de videovigilancia. Sin embargo, a pesar de su potencial, solo se reportaron dos casos en 2024 y ninguno en 2025, lo que pone en evidencia el temor de las mujeres a denunciar y la posible normalización del acoso en la vida cotidiana.

El acoso callejero, considerado un problema de seguridad pública, puede incluir desde comentarios ofensivos hasta tocamientos. Las cifras oficiales, según activistas, no reflejan la magnitud del problema, ya que muchas mujeres sienten desconfianza hacia las autoridades o temen represalias al presentar un reclamo. Esto crea un círculo vicioso en el que las estadísticas no capturan la realidad vivida por muchas mujeres.

La legislación en Yucatán establece penas para el acoso sexual, que van de dos a tres años de prisión. A pesar de esta normativa, la falta de denuncias sugiere que muchas víctimas consideran que los procesos no son efectivos. Para activistas, la clave está en facilitar canales de denuncia accesibles y en cambiar la percepción social sobre el acoso callejero, permitiendo que más mujeres se sientan seguras al buscar apoyo.

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