Carrizalillo, Guerrero. - El Plan de Acción sobre Minerales Críticos entre México y Estados Unidos busca garantizar el suministro de insumos estratégicos, pero comunidades como Carrizalillo enfrentan una dura realidad de incumplimientos por parte de empresas y falta de atención de las autoridades.
El acuerdo, anunciado el 4 de febrero, se plantea como un esfuerzo para fortalecer la integración económica regional dentro del marco del T-MEC. Con un enfoque en reducir la dependencia de minerales críticos de China, Estados Unidos espera una mayor cooperación con socios como México, resaltando la importancia de la producción de minerales como el litio y el grafito.
Marcelo Ebrard Casaubón, secretario de Economía, impulsó el plan junto con autoridades de EE. UU., destacando la identificación de minerales prioritarios en un periodo de 60 días. Aunque las autoridades han asegurado que se respetará la soberanía nacional, la falta de detalles concretos ha levantado dudas sobre cómo se abordarán la extracción y las inversiones en el sector.
Las organizaciones civiles, incluyendo la Red Mexicana de Afectadas y Afectados por la Minería (REMA), han manifestado su preocupación por el impacto en comunidades afectadas. Ebrard ha declarado su compromiso hacia la reanudación de la exploración a gran escala, lo que despierta temores frente a la militarización y la posible expansión minera.
En comunidades como El Bajío en Sonora, los habitantes llevan años confrontando los efectos de la actividad minera, desde problemas de contaminación hasta el desplazamiento forzado. Estas situaciones reflejan un escenario complejo en el que el desarrollo económico propuesto por los planes de acción se enfrenta a la resistencia local y a la defensa de los derechos a la tierra y el agua.