Telchac Puerto, Yucatán. - Cada año se pierden en promedio 70 centímetros de las franjas de arena en Yucatán debido al desarrollo inmobiliario. Ante esta situación, investigadoras de la UNAM y mujeres de comunidades como Sisal y Chuburná están implementando proyectos de restauración de dunas costeras.
Con el apoyo del Programa de Pequeñas Donaciones del PNUD, estas mujeres han establecido viveros comunitarios que reproducen plantas nativas. En Chuburná, el colectivo Lirios del Mar combina conocimientos científicos y saberes locales para impulsar la recuperación de estos ecosistemas.
Sandra Lara, integrante de este colectivo, trabaja en la recolección de semillas y en la restauración de zonas degradadas. Además, ofrece talleres de educación ambiental. Lamenta que, aunque continúan siendo responsables del bienestar de sus familias, el proyecto representa también una oportunidad para la comunidad. “Estamos enseñando a nuestros hijos a cuidar las plantas, nuestra primera protección contra tormentas,” comentó.
La UNAM proporciona asesoramiento técnico para asegurar las mejores prácticas en la restauración de la vegetación, siguiendo guías como el Manual de restauración para dunas costeras. Hasta ahora, han reforestado más de 300 metros de duna y planean restaurar 4 mil metros cuadrados adicionales.
Gabriela Mendoza González, investigadora del Instituto de Ecología de la UNAM, señala que las dunas, que solo representan el 1% del territorio nacional, albergan el 10% de la flora del país. A pesar de su importancia ecológica, estos ecosistemas enfrentan serias amenazas debido a la falta de protección legal. La construcción indiscriminada altera el flujo de arena, provocando erosión costera.
Investigaciones previas del Cinvestav revelaron que la pérdida de franja de arena es alarmante. Las iniciativas de las investigadoras de la UNAM y sus comunidades son vitales no solo para restaurar las dunas, sino también para garantizar su protección a largo plazo.