Mérida, Yucatán. - La tenencia de la tierra por parte de mujeres rurales en Yucatán es de solo 5.1%, cifra que sitúa al estado en el último lugar del país. En contraste, la Ciudad de México tiene una participación femenina del 34.4%. Esta disparidad resalta un problema profundo en la distribución de propiedades agrícolas entre géneros.
El marco legal para la protección de mujeres rurales existe, pero la implementación es deficiente. A pesar de que México ratificó tratados internacionales como la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, la realidad en el campo yucateco es distinta. La escasa promoción de igualdad de oportunidades limita el acceso de mujeres a la tenencia de la tierra.
Las barreras incluyen aspectos burocráticos y económicos que dificultan que las mujeres accedan a sus derechos agrarios. Muchas veces, errores en los registros de propiedad son obstáculos insalvables, lo que retrasa procesos de sucesión y causa frustración en las comunidades indígenas. Esto impacta gravemente su calidad de vida y autonomía.
El estudio de María Teresa Vázquez Baqueiro contextualiza estas dificultades en un entorno donde la Península de Yucatán sufre conflictos sociales debido a megaproyectos y expansión agroindustrial. Las mujeres rurales son frecuentemente objeto de manipulación política, siendo amenazadas con la pérdida de apoyos gubernamentales en períodos electorales, lo que agudiza su vulnerabilidad.
La situación de las mujeres rurales en Yucatán refleja una lucha entre el marco legislativo y la realidad cotidiana. El reconocimiento de sus derechos es esencial para avanzar hacia una igualdad sustantiva y empoderarlas para que puedan ser parte activa en la toma de decisiones sobre su tierra y recursos.