Progreso, Yucatán. - La población de flamencos en México enfrenta severas amenazas y, como resultado, la ley impone multas y penas de cárcel a quienes interfieran con su hábitat. Los flamencos, considerados en riesgo según la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010, son vigilados intensamente en Yucatán.
Durante el invierno, las colonias de flamencos se concentran en la Reserva de la Biósfera de Celestún, siendo más visibles entre diciembre y febrero. A partir de marzo, estos plumíferos inician su dispersión hacia el este, llegando a sus zonas de anidación, como Río Lagartos, en abril o mayo. Durante esta época, los especialistas implementan protocolos de monitoreo para garantizar la seguridad de las especies.
El Código Penal Federal establece, en su artículo 420, que quienes dañen ejemplares de flora y fauna silvestre pueden enfrentar penas de prisión de uno a nueve años. También se prevén multas que oscilan entre trecientos y tres mil días de salario, especialmente si las acciones perjudican un Área Natural Protegida.
Las zonas costeras de Yucatán, como Las Coloradas y El Cuyo, son claves para la anidación y alimentación de los flamencos. Este atractivo turístico contribuye significativamente a la economía local. La protección de estos hábitats, que incluye esfuerzos de rescate y reubicación, es crucial para mantener una población estable de flamencos rosados.
Las autoridades enfatizan la importancia de preservar el entorno de los flamencos, no solo por la legislación vigente, sino por el impacto ecológico y turístico que representan. La vigilancia continua y el compromiso de la comunidad desempeñan un papel vital en la conservación de esta emblemática especie.