Saltillo, Coahuila. - El obispo de la Diócesis de Saltillo, Hilario González García, instó a los fieles a convertirse en luz para los demás mediante acciones de fraternidad y solidaridad, especialmente en momentos difíciles. Su mensaje subraya la importancia de generar un impacto positivo en la comunidad.
El obispo enfatizó que la invitación de Cristo es ser luz, no candelas individualistas, sino velas que iluminen a los demás en todos los aspectos de la vida. El llamado se centra en la necesidad de transformar la fe en obras concretas, con un enfoque en el acompañamiento y el servicio hacia quienes más lo necesitan.
González García insistió en que la fraternidad comienza en la unidad familiar, destacando la importancia de fortalecer los lazos dentro del hogar. Propuso que el respeto y el diálogo son fundamentales para construir comunidades más unidas y compasivas, promoviendo una vivencia más profunda del Evangelio centrada en la empatía.
El obispo también hizo hincapié en el compromiso de la comunidad hacia el sufrimiento ajeno. Afirmó que no se deben tener gestos de desinterés; más bien, cada individuo debe sentirse comprometido con el Señor, quien anhela que todos brillen con autenticidad y no con luces pasajeras.
Como parte de esta celebración de esperanza, el padre Gilberto Martínez Ozuna asumió su nuevo rol como párroco de la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario, donde fue recibido con entusiasmo por la comunidad. Su mensaje de entrega y alegría apunta a dar continuidad a la misión de brindar apoyo y amor entre los feligreses.