Mérida, Yucatán. - En el Día Mundial del Parkinson, la gerontóloga Cristina Angélica Ruiz Ojeda del Centro de Salud Mérida resaltó la importancia de comprender esta enfermedad neurodegenerativa que impacta el movimiento y la calidad de vida de quienes la padecen.
El Parkinson resulta de la pérdida progresiva de neuronas que producen dopamina, esencial para coordinar movimientos. Aunque común en mayores de 60 años, puede manifestarse tan pronto como a los 25 años. Su prevalencia es mayor en hombres, y cifras indican que entre 40 y 50 años es menos frecuente.
Los síntomas incluyen temblores, rigidez muscular, lentitud de movimientos e inestabilidad postural. Estas condiciones pueden llevar a sedentarismo, caídas, fracturas y, en estados avanzados, a un deterioro significativo en la calidad de vida e incluso al fallecimiento.
Ruiz Ojeda enfatizó que, aunque el Parkinson no tiene cura, un tratamiento adecuado puede mejorar considerablemente la calidad de vida. Factores como la genética, el estilo de vida, la alimentación y enfermedades crónicas como hipertensión y diabetes pueden influir en su desarrollo.
El diagnóstico temprano es crucial. La valoración inicial puede realizarse con un gerontólogo, quien canaliza al paciente con el especialista adecuado. La prevención incluye mantener una dieta equilibrada y realizar actividad física regular. La especialista también recomendó adaptar el entorno del paciente para facilitar su autonomía y promover la rehabilitación física.