Pozoblanco, Córdoba. - La romería de la Virgen de Luna, que atrae a miles de fieles cada año, se llevó a cabo este domingo con una asistencia notablemente menor debido a un temporal. Aproximadamente unos cientos de personas asistieron, desafiando las bajas temperaturas y las difíciles condiciones del terreno, lo que limitó el acceso al evento y provocó que la eucaristía se celebrara en el interior del santuario.
Los cofrades cumplieron con los rituales habituales, que incluyen la recogida de la imagen de la Virgen y la llamada de los miembros de la cofradía. A pesar del clima, se realizaron las tradicionales descargas de pólvora, marcando el inicio de la celebración. Los fieles se trasladaron hasta el santuario, algunos en autobús y otros caminando, lo que añadió un toque de fervor a la jornada.
La eucaristía comenzó a las once y media, coincidiendo con la llegada de los asistentes. Se vivieron momentos emotivos, como la jura de bandera de Erika Bravo y la despedida por jubilación de Antonio Sánchez y Andrés García. La imposición de la medalla de plata a Pedro Fernández también fue un destacado en la ceremonia, rescatando el espíritu comunitario de la festividad.
La cofradía organizó la romería con antelación, modificando horarios para asegurar que la salida de la Virgen se realizara en condiciones apropiadas. La imagen de la Virgen fue presentada a los ciudadanos a las 18:30 en el arroyo Hondo, un momento esperado que reunió a los fieles para ofrecer sus hornazos y participar en los rituales que marcan el inicio del evento.
Finalmente, la Virgen de Luna permanecerá en la parroquia de Santa Catalina, cumpliendo con todas las tradiciones a pesar de las adversidades climáticas. Este evento atípico resalta la devoción inquebrantable de la comunidad hacia su patrona y la preservación de su cultura.