Mérida, Yucatán. - Las lluvias recientes y los frentes fríos tardíos no han logrado revertir la sequía que afecta a cinco municipios del Oriente de Yucatán. Dzilam de Bravo, Panabá, Río Lagartos, San Felipe y Tizimín permanecen bajo condiciones de sequía severa, lo que resalta la incapacidad de las precipitaciones para recargar el sistema hídrico local.
De acuerdo con el Monitor de Sequía de la Comisión Nacional del Agua, el 17.9% del territorio yucateco presenta algún grado de afectación hídrica. Aunque la cifra representa una ligera disminución con respecto a marzo, la escasa variación indica que el problema persiste, con un aumento de áreas catalogadas como "anormalmente secas".
Los municipios más afectados continúan sufriendo un estrés hídrico crítico, mientras que localidades como Buctzotz y Dzilam González enfrentan sequía moderada. Las condiciones secas afectan la actividad pesquera, ganadera y agrícola, esencial para la economía local, particularmente durante una temporada de irregularidad en las lluvias.
La naturaleza de las lluvias ha sido un factor determinante en la crisis. Eventos meteorológicos recientes han dejado lluvias sobre el promedio en la región, pero estas son intensas y breves, lo que dificulta la infiltración necesaria para reabastecer los mantos acuíferos. Los agricultores y ganaderos reportan desafíos continuos ante la falta de agua disponible.
Mirando hacia el futuro, abril y mayo se perfilan como meses críticos, con altas temperaturas y poca precipitación pronosticada. La continuidad de este patrón podría intensificar la sequía en el periodo de mayor demanda hídrica. La situación actual es un recordatorio de los desafíos ambientales que enfrenta Yucatán en 2026.