Chichén Itzá, Yucatán. - La Serpiente Lunar descendió en El Castillo de Chichén Itzá durante las madrugadas del 30 y 31 de marzo y el 1 de abril, mostrando triángulos de luz que reflejan la conexión de la civilización maya con los astros. Este evento, considerado un fenómeno arqueo astronómico, celebró la relación de los mayas con la Luna y su significancia en la agricultura.
La Luna, representada por la diosa Uh, alcanzó entre el 96% y 99% de luminosidad durante estos días, lo que permitió la manifestación del fenómeno. Este evento simbólico, que se repite dos veces al año, es visto como un augurio favorable por los habitantes actuales de la región, quienes aún practican técnicas agrícolas ancestrales.
Los campesinos de Dzoncauich expresaron el significado de la Serpiente Lunar para sus cultivos, indicando que este descenso les otorga permiso para sembrar. A pesar de las modernidades, muchos pueblos en Yucatán aún dependen de métodos tradicionales de cultivo, revelando la perdurabilidad de estas prácticas en un mundo en constante cambio.
La Serpiente Lunar se asocia con la fertilidad de la tierra, y su aparición es celebrada por quienes permanecen en el campo, en contraste con la migración de las nuevas generaciones a ciudades más grandes. Este evento es parte de una rica herencia cultural que se remonta a siglos atrás, conservando su valor en la actualidad.
El fenómeno fue observado por custodios de la zona, quienes han dedicado sus vidas a preservar el legado de Chichén Itzá. Su experiencia asegura que este sitio, decidido a rendir homenaje al Sol y la Luna, continúa deslumbrando a quienes buscan conectar con la historia y la espiritualidad de los mayas.