Mazatlán, Sinaloa. - La historia de desplazados por la violencia en Sinaloa resalta los retos que enfrentan en busca de asistencia. María y su familia decidieron huir de El Saucillo debido a amenazas de muerte, pero enfrentan la desesperanza en su nuevo hogar.
Roberto y Fita, quienes integran a su familia a 12 personas, se desplazaron de La Petaca buscando seguridad. El temor por la violencia los llevó a Mazatlán, donde la situación no mejoró. "Fracasamos al venir a Mazatlán", afirmó Fita, recordando la tragedia de su hijo que falleció en un accidente de tráfico poco después de llegar.
En su búsqueda de un futuro mejor, se unieron a un grupo de desplazados que prometió ayuda. Sin embargo, sus esperanzas se desvanecieron. Miguel Ángel Gutiérrez Sánchez, un autodenominado activista, les cobró una cuota para acceder a un supuesto programa de vivienda que nunca se materializó. Este tipo de situaciones son comunes entre las más de 300 familias desplazadas en la zona.
El 30 de noviembre, vecinos se reunieron con el alcalde Édgar González para denunciar a Gutiérrez por fraude y amenazas. A pesar de las acusaciones, la Secretaría de Bienestar y Desarrollo Sustentable no ha recibido denuncias formales. María Inés Pérez Corral, funcionaria de esa secretaría, exhortó a las víctimas a presentar sus quejas ante las autoridades correspondientes.
Gutiérrez, por su parte, rechazó las acusaciones, alegando que son calumnias. Aunque también admitió su relación con el partido oficial Morena, lo que ha generado desconfianza entre los desplazados que esperaban asistencia genuina.