Tlatelolco, Ciudad de México. - En México, aproximadamente uno de cada cuatro adultos mayores de 65 años se ve obligado a trabajar. Esteban, un kiosquero de 70 años, continúa al frente de su negocio familiar en busca de sustento para cubrir sus necesidades diarias, a pesar de la competencia de las redes sociales.
Esteban destaca que, aunque disfruta el contacto con la gente, los ingresos son vitales. Sus ventas han disminuido en los últimos años, por lo que ha diversificado su oferta incluyendo productos como objetos de colección y calendarios. Esta situación refleja la escasa protección que brinda el sistema de seguridad social.
Carlos, de 65 años, también enfrenta desafíos en su puesto de periódicos en Paseo de la Reforma. Trabaja arduamente para cubrir gastos mensuales que superan los 5 mil pesos. A pesar de las dificultades físicas que conlleva trabajar a su edad, considera que salir es la mejor opción para no sentirse estancado.
La realidad laboral de los adultos mayores es precaria. Según el Instituto Nacional de Geriatría, el 76.3% de los hombres mayores de 65 años emplean en trabajos informales, obteniendo un ingreso promedio mensual de 6 mil 999 pesos. Esto resalta las desventajas que enfrentan en comparación con otros grupos etarios.
La pensión de bienestar, que llega a más de 13 millones de personas de 65 años en adelante, es una ayudante crucial. Aunque el monto se incrementó a 6 mil 400 pesos bimestrales, muchos adultos mayores, como Esteban y Carlos, deben complementar sus ingresos a través del trabajo. Estos esfuerzos reflejan la intersección de necesidad y resiliencia en una población vulnerable.