Acanceh, Yucatán. - En las comunidades mayas del interior del estado, una notable costumbre consiste en colocar pequeños nichos en las carreteras en honor a las personas fallecidas en accidentes de tráfico. Estos espacios, decorados con flores, tienen el propósito de ofrecer descanso a las almas de los difuntos que han perdido la vida en trágicas circunstancias.
Los habitantes aseguran que estos nichos no solo son un recordatorio de la vida de sus seres queridos, sino también un refugio espiritual para que sus almas puedan encontrar paz. Marcelina Dzul, una residente local, explica que es una creencia profundamente arraigada en la región: “Se construyen con la intención de que las almas no vaguen y asusten a los vivos”.
Los nichos, que se asemejan a mini capillas, son mantenidos por familiares de los fallecidos que los adornan con flores frescas y en algunos casos, encienden veladoras. María Chan, una rezadora de la localidad, destaca la importancia de estos espacios: “Los familiares creen que ahí reposará el alma del muertito y que no vagará en las carreteras”.
La vía Acanceh-Petectunich es solo uno de los lugares donde estas tradiciones se celebran con devoción. La colocación de nichos en puntos específicos de las carreteras es un acto de amor y respeto hacia aquellos que han partido, y una forma de asegurar que sus almas no queden atrapadas entre el mundo de los vivos.
Esta práctica cultural refleja la conexión entre los habitantes de la región y sus creencias espirituales, así como su deseo de honrar a los que ya no están. Mantener estas tradiciones vivas es fundamental para las comunidades mayas, que buscan asegurar que sus costumbres y creencias se transmitan a futuras generaciones.