Mérida, Yucatán. - En Yucatán, solo el 7.1% de los agricultores ha adoptado semillas de maíz mejoradas del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (Inifap). La resistencia a este cambio no se basa en la ignorancia, sino en una compleja red de tradiciones y necesidades.
Los 36,481 agricultores de maíz en la región cultivan aproximadamente 250,298 hectáreas, donde predominan los cultivos de maíz blanco. Este sistema agrícola tradicional, conocido como milpa, es esencial para la identidad cultural y la economía local. Los agricultores priorizan aspectos como la resistencia a plagas y el sabor de la tortilla en sus decisiones de siembra.
Las barreras económicas son significativas. Muchas familias no pueden asumir el costo de las semillas mejoradas, especialmente en áreas rurales donde el acceso a financiamiento es limitado. Además, los canales de distribución son insuficientes, dificultando el acceso a esta tecnología agrícola.
Un hallazgo crítico muestra que un 25% de las semillas mejoradas fueron diseñadas para otras regiones del país, lo que resalta la falta de adaptación a las condiciones locales. Esto genera desconfianza en las semillas ofrecidas, afectando la credibilidad de las instituciones.
Frente a estos desafíos, el Inifap ha comenzado a desarrollar variedades de maíz que se ajustan al sistema milpa. Las nuevas variedades, Sac Beh y Nukuch Nah, son específicas para la región y han mostrado rendimientos prometedores en parcelas demostrativas, duplicando la producción en comparación con las semillas tradicionales. Esta estrategia busca empoderar a los agricultores, reconociendo tanto sus necesidades agronómicas como su identidad cultural.