Tijuana, Baja California. - El Viaducto Elevado inaugurado por la presidenta Claudia Sheinbaum ha permitido traslados más rápidos, con un tiempo promedio de cinco minutos. Sin embargo, la obra inconclusa en la zona de El Chaparral genera un cuello de botella, donde los tiempos de espera pueden sobrepasar los diez minutos.
La vialidad en el viaducto se presenta como cómoda y efectiva, aunque el tramo subterráneo es notable por su longitud. A lo largo de la Vía Internacional, la superficie del segundo piso se percibe uniforme, evitando la sensación de estar sobre un puente elevado. A pesar de estas mejoras, el tráfico se complica en puntos clave.
La incorporación hacia la vialidad regular cerca del comité municipal del PRI se realiza sin contratiempos significativos. Contrario a las expectativas de congestión severa en la salida hacia Playas de Tijuana, el flujo vehicular se mantiene, facilitando la movilidad de quienes regresan de Estados Unidos.
La principal dificultad radica en el acceso al Centro de Tijuana, donde las demoras son más pronunciadas debido a las obras aún en curso para completar el viaducto. Esta situación limita el desfogue del tráfico, especialmente durante las horas pico y continúan afectando la circulación en un área crítica de la ciudad.
Los próximos pasos incluyen la finalización de la fase restante del viaducto, lo que podría aliviar aún más la congestión en El Chaparral y mejorar el acceso al Centro de Tijuana, beneficiando a miles de usuarios del transporte diario.